Gracias por ofrecer unas manos y unos ojos llenos de corazon capaz de acompañar a lo más oscuro de uno mismo y seguir ahí en ese caminar hasta descubrir la propia luz.

Es facíl encontrar personas que nos acompañen en “nuestro cielo” y dificil encontrar quien nos acompañen en “nuestro infierno”.

Gracias por estar ahí!

― Carmen