CUENTO para reflexionar nº5

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Hola!

Empezamos nuevo mes. Cómo va esta semanita? Aquí en Madrid es un día festivo, tanto hoy 2 de mayo La jornada, declarada festiva como Día de la Comunidad, conmemora del levantamiento de 1808, en el que el pueblo madrileño se alzó contra la ocupación francesa1, como ayer  1 de mayo “El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo es la conmemoración del movimiento obrero mundial1 para mi está siendo una muy buena semana, porque menos días me está sonando el despertador, y para mí eso ya es una alegría de por sí. Si no es tu caso, ya queda menos para el finde, te mando mucho ánimo y energía para terminar muy bien la semana.

Esta semana os traigo un cuentito o historia como empieza a ser habitual. Deseo que te guste y te apoye en el camino.

Una casa llena

La mujer había llegado al final de sus fuerzas y no se le ocurrió otra solución que ir a ver a la vieja sabia del bosque.

“Ayudame”, Se lamentó; “mi vida es insoportable y cada día es peor. Somos pobres, tan mísera mente pobres, que tenemos que vivir todos en una cabaña diminuta: mi marido, mis cuatro niños, mis suegros y yo. Nuestra hambre permanente nos ponen nerviosos y venimos por las cosas más insignificantes, aunque tenemos ciertamente problemas más graves. Y la estrechez de la choza lo hace todo peor; constantemente tropezamos unos con otros. El infierno no puede ser más horrible. Prefiero morir a seguir viviendo así”.

La vieja asintió, comprensiva, y mérito rato sobre el asunto.

“Hija mía”, dijo entonces la sabia, “te puede ayudar a encontrar una salida a esta situación tan desastrosa, pero hay una condición: tienes que cumplir al pie de la letra lo que yo te ordene”.

“Por todos los santos, te prometo hacerlo tal como tu me digas”, le aseguró la atormentada mujer. “Dime simplemente lo que debo hacer”.

La vieja pregunto: “dime, tenéis animales?”.

“Tenemos una vaca, una cabra y un par de gallinas”, respondió la mujer.

“Esto encaja muy bien”, contestó la vieja. “Vete a tu casa y mete a todos los animales con vuestra cabaña. De ahora en adelante déjalos compartir el amparo de la choza con nosotros”.

La mujer perdió el habla, pero ya fuera porque la vieja era famosa en los contornos por su sabiduría o porque lo había prometido, se fue a su casa y metió los animales en la cabaña.

El día siguiente se presentó de nuevo ante la anciana. se tiró a los pies de la vieja y exclamó: “ahora mi vida se ha convertido definitivamente en un infierno. Como me has podido meter en tal desgracia? Éramos pobres, pero la cabaña estaba limpia. Ahora es una cuadra inmunda y nuestra vida se ha vuelto completamente insoportable. Qué puedo hacer? Ayúdame, por favor!”.

“Esto es muy sencillo”, contestó la vieja con sosiego; “vuelve tu casa y saca las gallinas de la choza. Dios estará contigo, hija mía”.

La mujer, desesperada, corrió de vuelta a la choza y espantó las gallinas de allí.

Unos días más tarde apareció de nuevo ante la anciana.

“No lo soporto más”, lloriqueo; “la cabra se lo come todo. Lo poco que teníamos ha desaparecido o está roto. Prefiero morir antes que seguir soportando esta pesadilla. Ayúdame! Ayúdame, por favor!”, Le rogó.

“Vuelve tu casa y saca la cabra de la cabaña. Dios estará contigo, hija mía”, le contestó la sabia mujer.

La infeliz mujer volvió rápidamente sacó la cabra de la cabaña.

De nuevo no tardó mucho volver a visitar la vieja, corriendo y lamentándose.

“Oh, tú, la más sabia de todas las sabias”, gimió; “que me has salvado dos veces, ayúdame también esta vez. Nuestras choza, con la vaca dentro, ya no es más que un apestoso establo y nadie puede pedirnos que los soportemos más”.

“Tienes razón, hija mía”, argumentó la sabia mujer, “realmente tienes razón. Anda ligera tu casa y saca la vaca de la choza”.

La mujer, aliviada, corre a su casa y sacó la vaca de al aire libre.

Al día siguiente se presentó de nuevo delante la vieja.

“No sabes cuánto te lo agradezco”, exclamó con cara alegre; “me has procurado una vida nueva. Desde que todos los animales han salido de la cabaña, esta está tan tranquila y aseada, es tan amplia y acogedora como siempre había deseado”.

 

Muchas veces nos estresamos y creemos que nos vamos a volver locas o que ya no podemos más, y si en vez de rechazar todo aquello que nos pasa o sentimos lo asumimos como parte del camino, y lo aceptamos, no digo resignarse, sino aceptar que no todo siempre va bien que hay momentos difíciles, y que incluso esos momentos nos traen una enseñanza. Sería algo así como agarra tu miedo y amígate con él, no pretendas echarlo a patadas.

Si te ha servido para darte cuenta de algo una vez que lo has leído o a los días, es genial! Si te parece que le puede venir bien a alguien comparte 😉

 

Feliz semana!

 

Martha Echeverry Villegas

 1-wikipedia

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