Cuento para reflexionar nº4

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Hola!

Ya estamos a principios del mes de la primavera, Marzo. Cómo va esa semanita? Imagino que ya siendo jueves el cuerpo y la energía no está igual que al inicio de la semana. Pues desde aquí te mando mucho ánimo y energía para terminar y disfrutar del finde que está a la vuelta de la esquina.

Esta semana os traigo un cuentito o historia como empieza a ser habitual. Deseo que te guste y te sirva para iluminar un ratin el camino.

La mujer perfecta

Nasrudin, el loco sabio, estaba tomando el te cuando un amigo suyo y rompió de golpe y sumamente excitado en su casa:

“¡Nasrudin!”, exclamó este radiante de alegría. “¡Me voy a casar! Estoy tan feliz… Dime, ¿Has pensado alguna vez en tu vida en casarte?”

Nasrudin, pensativo, pero a lo lejos.

“Si”, dijo después de un rato, en mi juventud me quise casar. Busqué durante mucho tiempo a la esposa perfecta y a la mejor madre para mis futuros hijos.

En su busca viajé mucho y al final creía haberla encontrado. Era de una belleza hechicera. Su corazón era bondadoso y su carácter dulce; además, buscaba las verdades profundas de la vida. Era realmente magnífica, pero lamentablemente no era culta. Y así seguí buscando.

Años más tarde volvió encontrar otra mujer que más parecía reunir todos mis deseos. Tenía interés por lo espiritual y era culta; era bella, graciosa y a la vez muy misteriosa. Me enamoré perdidamente de ella. Pero lamentablemente resultó que tenía inclinación a la terquedad, por lo que discutimos a menudo. Al cabo del tiempo volvió emprender mi búsqueda, porque ella no podía ser la mejor de las esposas y madre.

Finalmente tropecé con la mujer perfecta. Era más graciosa y bella de lo que me imaginaba en mis sueños. Además era culta, adinerada y sabía entretener a sus invitados de forma inteligente; también estaba llena de amor profundo hacia dios. Ay, ella era la mujer perfecta.

“¿Y que paso?”, pregunto el joven ansioso. “¿Te casaste con ella?”.

Nasrudin negó con la cabeza. “No, lamentablemente no”, murmuró; “para mi desgracia y ya estaba esperando el marido perfecto”.

 

Aunque esta historia sea antigua y con estereotipos hacia el rol que puede tener una mujer, me pareció interesante ponerla porque nos puede pasar como a Nasrudin, por buscar el amor perfecto o la persona perfecta, se nos pasa ver a la persona con la que simplemente podemos ser felices. Es importante amar a las personas por lo que son, no por lo que buscamos encontrar en ellas en un futuro.

Una buena relación tiene como base la aceptación mutua. Cuando intentamos cambiar a la otra persona y más a nuestro parecer, es la mejor manera de perderla.

 

Si te ha servido para darte cuenta de algo una vez que lo has leído o a los días, es genial! Si te parece que le puede venir bien a alguien comparte 😉

Feliz semana!

 

Martha Echeverry Villegas

 

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